Luiz Inácio Lula da Silva abrió la fase decisiva de la campaña presidencial brasileña con una multitudinaria movilización en la avenida Paulista de São Paulo. El presidente intenta revertir la ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro antes de la segunda vuelta del 25 de octubre, en una contienda que los sondeos sitúan cerca del empate técnico.

Una campaña centrada en movilizar a quienes no votaron
La prioridad del bloque encabezado por Lula es atraer a los aproximadamente 33 millones de ciudadanos que se abstuvieron en la primera vuelta. Según la información publicada por EL PAÍS, los indecisos rondan apenas el 1%, por lo que la capacidad de llevar nuevos votantes a las urnas puede ser más decisiva que persuadir a quienes ya eligieron candidato.
La concentración de São Paulo reunió a simpatizantes del Partido de los Trabajadores y a sectores progresistas, con una presencia destacada de jóvenes, adolescentes y miembros de la comunidad LGTB. Lula presentó la elección como una defensa de la democracia y pidió a sus seguidores que no se queden en casa el día de la votación.
Hecho confirmado: la segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre y la campaña de Lula ha situado la abstención en el centro de su estrategia. Estimación electoral: los sondeos y modelos citados por EL PAÍS describen una ventaja estrecha de Bolsonaro, pero no constituyen un resultado definitivo.

La ventaja de Flávio Bolsonaro y el peso territorial de la derecha
Flávio Bolsonaro llegó a esta etapa como favorito después de aventajar a Lula por 1,8 puntos, de acuerdo con los datos citados por el periódico español. Datafolha sitúa la disputa cerca del empate técnico, mientras un modelo basado en 167 municipios que históricamente anticipan el resultado nacional asigna mayores probabilidades al candidato de la derecha.
Bolsonaro también cuenta con una estructura territorial amplia. Diez gobernadores aliados fueron elegidos en la primera vuelta y el Partido Liberal, junto con sus socios, obtuvo una presencia legislativa considerable. En el estado de São Paulo, la derecha conservadora superó al Partido de los Trabajadores por 26 puntos, un margen que obliga a Lula a aumentar su participación en zonas urbanas y entre sectores que no acudieron a votar.
El candidato opositor busca proyectar una imagen institucional y sumar el respaldo de partidos y aspirantes derrotados. Al mismo tiempo, su propuesta de realizar reformas constitucionales para “redemocratizar Brasil” ha provocado preocupación entre dirigentes y votantes progresistas, que temen una erosión de los contrapesos democráticos.
Las propuestas con las que Lula intenta recuperar terreno
Durante el acto, Lula prometió impulsar una “revolución tecnológica” orientada a la industria digital y cambios en seguridad pública. Su campaña también intenta corregir una debilidad señalada después de la primera vuelta: el énfasis en los logros históricos de sus anteriores gobiernos no siempre estuvo acompañado de propuestas concretas sobre el coste de vida.
La economía cotidiana es uno de los principales frentes de la segunda vuelta. Mientras Lula destaca políticas sociales, educación, sanidad pública y oportunidades de ascenso social, Bolsonaro concentra su mensaje en los precios del supermercado y en el desgaste acumulado por el Gobierno.
Redes sociales, voto joven y una alianza de siete partidos
La batalla digital ocupa un lugar central. La campaña oficialista difunde testimonios sobre movilidad social, servicios públicos y becas, además de memes elaborados con inteligencia artificial. Estas piezas buscan competir con el bolsonarismo, que lleva años desarrollando una maquinaria eficaz en redes sociales.
Los adolescentes de 16 y 17 años son un público especialmente disputado, aunque para ellos el voto es opcional, igual que para los mayores de 70. Lula concurre respaldado por una alianza de siete partidos que reúne desde la izquierda del PSOL hasta sectores de centroderecha representados por el candidato a vicepresidente Geraldo Alckmin.

Análisis: la participación puede decidir una elección muy cerrada
Análisis de InfoTV: con pocos indecisos y una diferencia reducida, el desenlace dependerá en gran medida de la movilización. Lula necesita transformar el entusiasmo de actos como el de la avenida Paulista en votos efectivos, sobre todo entre jóvenes, abstencionistas y electores progresistas que no se sienten plenamente representados por el Gobierno.
Bolsonaro parte con ventajas territoriales y legislativas, pero una segunda vuelta modifica los incentivos: los dos candidatos deben incorporar votantes de los aspirantes eliminados y evitar que sus propios simpatizantes se desmovilicen. Las encuestas ofrecen una fotografía del momento, no una garantía. La participación del 25 de octubre será la prueba decisiva.
Fuentes consultadas
- EL PAÍS: Lula saca a la calle una marea roja para emprender la remontada y ganar las elecciones, publicado y actualizado el 11 de octubre de 2026.
- Fichas de licencia y contexto de las tres imágenes en Wikimedia Commons, enlazadas en cada pie de foto.
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